¿Tu empresa usa software legal?

Usar software sin licencia no es solo un riesgo legal: es una bomba de tiempo para cualquier organización. En Argentina, tanto empresas privadas como organismos públicos están obligados a utilizar software debidamente licenciado, y los controles —aunque históricamente laxos— son cada vez más frecuentes.

¿Qué implica tener Windows y Office sin licencia?

Microsoft ofrece distintos esquemas de licenciamiento según el tamaño y tipo de organización. Para empresas pequeñas y medianas, las licencias OEM (las que vienen preinstaladas en equipos nuevos) son válidas y económicas. Para organizaciones más grandes o con necesidades de gestión centralizada, existen los planes de Licencias por Volumen (Open License, CSP) que permiten administrar todo el parque desde una sola cuenta, activar equipos en red y acceder a versiones actualizadas.

Usar una copia sin licencia o con una clave compartida ilegalmente expone a la organización a:

  • Multas y acciones legales por infracción de derechos de autor
  • Software que no recibe actualizaciones de seguridad
  • Vulnerabilidades que los atacantes ya conocen y explotan activamente

¿Y el software libre es una alternativa real?

En muchos casos, sí. Herramientas como LibreOffice cubren gran parte de las necesidades de ofimática de una organización y son completamente legales y gratuitas. No es la solución para todos los casos —la compatibilidad con archivos complejos de Excel o las macros pueden ser un obstáculo— pero para muchos perfiles de usuario es más que suficiente.

La decisión entre licenciar Microsoft o migrar a alternativas libres no es técnica: es estratégica. Un análisis del perfil de uso de cada área puede generar un ahorro significativo sin resignar productividad.

¿Sabés exactamente qué software tiene instalado cada equipo de tu organización y si está correctamente licenciado? Si la respuesta no es un “sí” inmediato, es momento de hacer un relevamiento.